sábado, 18 de abril de 2009

El caballero Carmelo

Rescate de la dignidad animal en El caballero Carmelo de Abraham Valdelomar


Dintancia con la tradición disfórica para valorar la vida

Los cuentos que hablan de la estrecha relación del hombre con los animales tienen que reflejar la fragilidad de la existencia de las mascotas, muchas veces su sufrimiento, pero descrito de manera humana, sin embargo esta verbalización coge interpretaciones de actos animales que se aproximan a sus similares humanos. En esta recreación se puede tender a la emotividad, pero no por ello se anulan los recursos literarios que emiten contenidos, modos de pensar o juzgar las cosas, más aún si el sufrimiento animal es motivado por costumbres humanas. El cuento de Abraham Valdelomar (1888-1919), El caballero Carmelo (1918), recrea una desigual pelea de gallos, donde el protagonista es un gallito viejo, el Carmelo, que tiene que enfrentar a un gallo más joven y fuerte, el Ajiseco, en una pelea donde muere el joven retador y el protagonista agonizará unos días entristeciendo a sus amos niños. Este cuento se entrega a los adolescentes y niños en el colegio peruano, lamentablemente no se guía a inferir todas las ideas que intentan abolir esta costumbre de la pelea de gallos, que están presentes en el cuento, pero que necesitan ser decodificadas a la luz de la teoría literaria. El momento ideal para sensibilizar a las personas es en su infancia, la tarea no puede ser exclusiva de las sociedades protectoras de animales, sin embargo en un mundo global, las reflexiones desde el arte y los juicios estéticos pueden trascender en develar el deber ser de la convivencia armónica entre el hombre y los animales.

El medio rural: Abraham Valdelomar escribió este cuento desde Roma, evocando su niñez y reconstruyendo la óptica de un narrador infantil. Los recuerdos de su aldea natal San Andrés en Ica, Pisco describen el paisaje, la vida de pueblo y la fiesta nacional como pretexto para realizar apuestas en las peleas de gallos, espectáculo a muerte que eleva la adrenalina de su público. El narrador recuerda su casa, a otros animales como pollos, patos, una cabra, sus hermanos, y el escenario de pueblo pequeño donde todo comentario se expande rápidamente, es reflejo de ello el desafío a su padre que compromete el prestigio del gallo, ya retirado de las lides y viejo, de negar su raza, por boca de otro gallero, lo que lleva a este jefe de familia en una interpretación cerrada del honor a arriesgar a Carmelo ante el joven rival. Hay contacto con la naturaleza, el alba se relaciona a la niñez evocada y al canto del gallo Carmelo, al regresar de la arena con el vencedor herido pasarán los niños por la orilla del mar en un camino largo hacia su casa, para purificar al desfalleciente animal con la vista de la vastedad del agua del dolor de sus heridas.
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La recia autoridad paterna: En el cuento, ni el padre ni la madre tienen nombres, si es saltante que la madre reclama por la crueldad del desafío, en contraste con el padre que decide hacer pelear a Carmelo sin importarle la reacción familiar. Cuando hace entrenar al gallo con un hombre extraño, durante seis días no deja que sus hijos se acerquen a su mascota. Antes del desafío, el padre del narrador quiere castigar al gallo Pelado de su hijo Anfiloquio por su conducta en el corral, comiéndoselo; pero las lágrimas del niño hacen intervenir a la madre para evitar el sacrificio. Puede leerse esto como una rebeldía en la crítica hacia el padre, por un factor generacional, que se correlaciona a la antigüedad de la riña de gallos, se nace en ese contexto rural que impone la crueldad, pero la voz del narrador busca independencia del padre para expresar su propia sensibilidad y su rechazo a la perpetuación de esta riña. El padre decide sin miramientos con su familia porque el gallo es suyo; se lo regaló su hijo mayor Roberto y desde joven lo hizo participar en las lides. Además en la agonía de Carmelo, los niños tienen que ir al colegio, no hay condescendencias con ellos, el espacio rural impone su rudeza sumada a la autoridad del padre, este rasgo sirve para marcar el valor disfórico o negativo del ethos o caracterización del gallero, pues la costumbre disfórica viene de atrás y se enquista en el presente haciendo sufrir a las menores generaciones que ya empiezan a apartarse de la aprobación del sangriento espectáculo.
Dignidad animal: La descripción de Carmelo es eufórica o positiva, su ethos es la justicia y el valor, el narrador usa epítetos de hidalgo, amigo, héroe y caballero medieval; se destaca su belleza y elegancia frente a la arrogancia del joven rival que trata de humillarlo por sus heridas. Los niños eligen a su mascota como un héroe, el nexo con el animalito es muy estrecho para afrontar su pérdida. La agonía se recrea con el sufrimiento material, el gallo no come ni bebe, pero antes de morir se levanta para mirar el cielo por la ventana, cantar, mirar a sus infantes amos mirándolos con amor y morir apaciblemente. Carmelo demuestra espiritualidad en estas acciones, querer trascender al cielo al momento de morir lo hace vislumbrar la otra vida. El sufrimiento ha purificado al gallo, quien busca la buena muerte. Esta visión del otro animal, compañero en la vida del hombre conduce a una revaloración totalizante de la vida por sí misma, marcando la individualidad de los seres que ocupan nuestro entorno. La pérdida se realza al amanecer siguiente a la muerte de Carmelo, donde falta el canto del gallo, metonimia para la ausencia del animal que despertaba a la familia. Mediante una pregunta retórica, el narrador expresará su posición frente a la riña de gallos “¿Por qué aquella crueldad de hacerlo pelear?”; es el presagio del desenlace fatal de la contienda y la marca de distancia con el padre y la tradición disfórica.

Conclusión: El relato recoge la sensibilidad de un niño que sufre por el peligro y luego por la muerte de su gallo, que ocurre por la decisión de su padre al aceptar el desafío de una pelea con un gallo más joven, el duelo toma un matiz casi épico destacando la virtud para la lid de Carmelo, pero aparte de ello su pérdida se actualiza como la falta de un amigo único y el fin de la niñez, marcado por su recuerdo más triste.

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